31/12/16

El vestido que siempre quise ponerme para despedir un año cualquiera

Hay que aceptar que no todos los deseos se cumplen. A veces no hay nadie que te lo impida. Muchas veces eres tú misma la que te quitas la ilusión, incluso si alguien te quiere ayudar a cumplir un sueño.
Sea como fuere, desde la primera vez que salí a despedir el año, pensaba que algún día podría llevar un precioso vestido a una cena de gala en un bonito hotel donde pasaría la noche con mi príncipe azul y me despertaría al día siguiente viendo nevar a través de un gran ventanal.
Quiso la casualidad que hoy, 31 de diciembre de 2016, viera mi vestido soñado en tres versiones a cual más bonita.
Dicen que quien no se consuela es porque es tonto y yo debo de ser muy tonta porque ni me consuelo ni me dejo de consolar y así seguiré, que igual cuando llegue a los 80 me suelto el moño y cumplo mi sueño. Ya no será lo mismo. Igual hasta no hay príncipe.

vestido-noche






El terciopelo tendría que estar presente, preferiblemente en la falda. El color negro, no tengo ninguna duda, en mi opinión es el más elegante. Unos zapatos con poco tacón (2 cm) para estar cómoda, en ante negro y un toque plateado, al igual que el bolso que sería de terciopelo negro. El pelo, suelto.

Esta noche no llevaré el vestido que siempre quise ponerme para despedir el año. Hoy me pondré unos jeans rotos, un jersey azul marino con XOX bordado, unos zapatos Oxfor y al cuello, un pañuelo azul y dorado. Hoy no iré a ninguna fiesta. Hoy lloraré un poco por dentro por dejar pasar otro año sin cumplir mi sueño.

Imágenes vía anumt

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada